12 ene. 2016

Reportaje: Japan Weekend

POR PRIMERA VEZ SE ABRIERON LAS TRES PLANTAS DEL PABELLÓN DE CRISTAL

Tras varios meses desde el último evento realizado en Madrid relacionado con la cultura oriental, y con un verano de por medio para recargar pilas y coger con más ganas la vuelta al “cole”, la Japan Weekend nos ofreció un fin de semana en el ya clásico pabellón de Cristal de la Casa de Campo.


 Sábado por la mañana. No muy temprano. La última vez por madrugar nos encontramos con más cola que si hubiéramos llegado algo después, por lo que Ángel y yo decidimos llegar al pabellón sobre las 12 de la mañana, a fin de cuentas tenemos dos días de evento por delante y tampoco es necesario estar desde la apertura al cierre para disfrutar del fin de semana. Vemos que las taquillas están cerradas, y la cola para la adquisición de entradas no es precisamente pequeña.

Nos dirigimos a la entrada con nuestras acreditaciones, y vemos que no están dejando acceder a nadie. “Somos de prensa”, no podemos pasar. Pero tampoco expositores, ni invitados, ni gente que ha pagado 40 euros por una entrada VIP. Luego nos enteramos que la seguridad del propio recinto decretó que se había alcanzado el aforo máximo y no dejaban acceder a nadie hasta que saliera suficiente gente por el lado opuesto.


En los exteriores del pabellón, mucha gente que daba por hecho que habría complicaciones con el acceso y que habían decidido asistir al evento pero sin entrar al recinto, para saludar a los amigos que tuvieran allí, hacerse unas cuantas fotos de rigor, y marcharse a casa cuando desearan. Y los que sí que tenían entrada o trataban de hacerse con una, con caras muy largas, dignas de esperas de muchas horas al sol. A la una de la tarde, un coche de policía desalojó la cola de las taquillas con un aviso por voz: No se van a abrir las taquillas de nuevo porque se ha completado el aforo. Entre el desconcierto, los que nos negábamos a abandonar nuestra premisa de entrar seguíamos haciendo cola.

A la hora de comer le dije a Ángel que probáramos suerte de nuevo, y esta vez sí, conseguimos acceder al pabellón, que seguía controlando a la gente con cuentagotas, pero al menos la fila iba avanzando a otro ritmo. Esto eran las tres de la tarde, y nosotros sin comer… y dentro nos habían avisado que el alimento estaba muy limitado, por lo que no nos quedó otra opción que pasar hasta la cena con las reservas de lo ingerido en el desayuno. Una vez dentro, no sabíamos por dónde empezar.

Teníamos por primera vez las tres plantas del pabellón a nuestra disposición – pero aparentemente no se tuvo en cuenta la tercera planta a la hora de contabilizar el aforo, por lo que la gente estaba bastante repartida por las plantas. Para darle vida a la tercera, se ubicaron los stands de los cosplayers invitados donde vendían y firmaban sus prints, así como un par de photocall para que la gente pudiera, bien hacerse fotos, bien pedir que se las hicieran, y el escenario principal, que por primera vez no se situaba donde todas las tiendas. Allí se celebró el concurso de Dance, algunas exhibiciones entre actividades, y por supuesto el concurso de Cosplay del sábado.

El domingo esta planta permaneció cerrada, y tampoco se echó en falta ya que la asistencia fue mucho menor. En la planta intermedia, repitieron la distribución de la Japan Weekend de febrero. Todos los fanarts y asociaciones tenían una planta entera para ellos, así como para alguna exposición, lo cual permitió que todos aquellos que se dedican a hacer ilustraciones, camisetas o cualquier tipo de merchandising casero, tuviera una gran oportunidad de darse a conocer. Ya sabéis que soy un gran aficionado a estos artículos y que siempre los he apoyado por parejas, se realizaron unas 30 adicionales que formaban el concurso en sí, y que tuvo como ganador a un grupo de Dark Souls. Fueron tres largas horas pero bien amenizadas por Israel y Dinnan en el escenario, y con un jurado de lujo entre los que había conocidas caras como la del cosplayer invitado A.K. Wirru, Lauraniko y Miyuki, o Koibito.


Sin mucho más que hacer el sábado, decidimos pasar página y arrancar el domingo con otro espíritu – y por si las moscas, llegar antes al recinto. Esta vez no hubo problemas ni con el acceso ni con la venta de entradas, y los acreditados por supuesto pasamos sin pegas. Como ya comentaba la asistencia fue menor, pero aun así había buen ambiente y buen nivel de cosplay, teniendo en cuenta que la pasarela se celebraba justo después de comer. Este día hubo exhibiciones de baile en el escenario principal y más talleres y charlas, al igual que el sábado. Después de comer, tuvo lugar la pasarela y hubo un gran número de asistentes.

Hubo varios premios, entre los afortunados una Jinx de League of Legends o un traje de Shingeki no Kyojin. Tras la pasarela el número de asistentes fue bajando poco a poco, y aunque nos da mucha pena abandonar los recintos al final del fin del semana, unos amigos cosplayers nos esperaban para cenar fuera, así que decidimos echar el punto y final a otro evento.

En resumen, se demuestra una vez más que el público de estos eventos continúa creciendo y el pabellón de Cristal no da más de sí. Se agradece el esfuerzo de la organización abriendo una planta adicional, pero el problema del aforo sigue presente. Del evento en sí, quizá faltaron algunas actividades con respecto a otros eventos, pero como ya comentaba los asistentes y sus propuestas dan mucha vida: paneles, photocall, talleres, conferencias, que por supuesto sin un respaldo por parte de Jointo que es quien organiza todo esto no sería posible.

Estoy convencido de que en las próximas ocasiones tomarán nota de los errores y pondrán todo de su lado para conseguir un evento redondo. Las intenciones ya las tienen, solo falta darles forma.Por nuestra parte, cada evento que pasa nos lo pasamos mejor: más gente con la que hablar, más gente que nos conoce y más fotos que nos piden. La parte buena que no paramos. La mala… que no paramos quietos entre saludos, conversaciones y fotos… pero merece la pena el no parar, gracias a eso estos fines de semana son siempre tan especiales. Además tengo que aprovechar que tengo a Ángel, porque en unos meses estará viviendo muy muy lejos de España y quién sabe… igual tenemos sorpresa internacional… ¡pero aún no podemos deciros nada!

Si queréis estar al tanto, ya sabéis, seguir nuestros reportajes de Creative Future, a quien como siempre confiar en nosotros para la cobertura, y… a ver dónde nos llevan los próximos meses.