22 jun. 2016

Análisis Miko Mole

Huye con todas las gemas en la mochila

Prepárate para hacerte con todas las gemas brillantes que encuentres por el camino de la mano del carismático Miko


Te presento a Miko, un carismático animal obsesionado por las gemas preciosas y brillantes. Equipado con su mochila voladora equipada de hélices y su casco de minero (aunque nada resistente) deberás pasar todas las adversidades que encuentres para hacerte con tu botín. Una vez estemos en acción encontraremos como Miko debe resolver pequeños puzles y lidiar con diversos obstáculos y oponentes hasta conseguir todas las gemas en pantalla y así activar la “alcantarilla” de salida. 

Miko Mole es un juego que sin querer ser nada ostentoso y presentarse de manera simple y sencilla consigue que sea un juego muy divertido y entretenido. Tendremos un total de 240 pantallas que superar junto a Miko, en ellas deberás usar el entorno para acabar con malvados murciélagos por ejemplo, podrás excavar o conseguir gemas que hacen de sujeción a pesadas piedras que si conseguimos que impacten en estos pequeños bichos voladores acabaremos con ellos, pero cuidado, si por error hacemos que la roca nos dé a nosotros también será el fin, vuelta a empezar.

Para acabar la misión tendremos que conseguir todas las gemas y huir por la alcantarilla que se active al conseguir la última joya. No hay una segunda oportunidad aunque sólo nos falte una, ya que si nos comen o algo impacta con nosotros la pantalla se reiniciará y comenzaremos de nuevo, aunque son ligeras y no lleva apenas tiempo llegar al final de ellas, pero eso no quiere decir que alguna se nos complique y la repitamos en varias ocasiones hasta salir con vida. 

Técnicamente es un juego indie sencillo, pero como decía antes, su simplicidad hace que sea sencillamente muy entretenido, salvando las distancias podría recordarnos al primer Súper Mario, con planteamientos y tareas relativamente sencillas que nos proporcionarán un buen rato de juego sin necesidad de pensar en exceso. Un apartado gráfico correcto en el que destaca los movimientos cómicos de Miko especialmente cuando muere y se despide o cuando gana y hace pequeños bailecitos de felicidad y triunfo.

Todo ello se desarrolla con una musiquilla de fondo que cumple muy bien por ir en concordancia a lo que estamos jugando siendo ligera y divertida. Quizá este apartado podría haber sido algo reforzado incluyendo mejores efectos sonoros con ruidos que se pueden producir al chocar rocas, bucear, ser atacados por enemigos, etc. Sólo hay un único modo de juego, nosotros solitos a pasarnos las 240 pantallas que esconde el juego, forrarnos a gemas brillantes y salir corriendo, simple pero efectivo. 

De hecho, quizás recuerda más a un juego de Smartphone que de Playstation 4 pero eso no quiere decir que no esté a la altura o sea meritorio de tener su versión en esta plataforma. Además el juego está totalmente en castellano, aunque no dispone de voces ni historia por lo que sólo encontramos texto en los menús y opciones del juego.

Miko Mole no es un juego por el que te vayas a “viciar” y vayas a cuadrar todos tus horarios para guardarle sitio en tu agenda y ponerlo a lucir en una súper televisión de 60 pulgadas, posiblemente (aunque es opinión personal) es un juego ideal para jugar en esos ratos del día que quieres desconectar un rato de todo, no pensar y distraerte, por lo que si dispones de un Smartphone Sony Xperia o una PS Vita puedes jugar muy agusto a este título mediante el juego remoto de Playstation. 

De este modo podrás estar tranquilo tumbado en el sofá o la cama mientras echas unas divertidas partidas. El juego exclusivo para consolas en Playstation 4 ya está disponible en Playstation Store por 7,99€ y además no te requerirá un gran espacio en tu disco duro ya que el juego ocupa tan solo 180 megas.

Conclusión:

Miko Mole es un juego tan sencillo y limpio que consigue que queramos conseguir unas cuantas gemas más y pasarnos una pantalla tras otra. Quizá con algún modo multijugador local y un sonido algo más pulido se podría disfrutar aún más del título, aunque desde luego por su apetecible precio no se le puede pedir nada más.